Starcraft 2

“Todo el personal disponible ocupe sus posiciones de combate” son las primeras palabras después del estridente sonido de alarma que los altavoces han emitido.

Nuestros amigos han tenido un poco de retraso. Robe ha tardado en convencer a Kroqueta de que se ponga el uniforme de gala, que es la única ropa que le queda, pero a nuestro firebat eso le jode. No es ya solo que se tenga que poner un uniforme, es que el uniforme es rojo y amarillo, y aparte de lo estridente del color, escuchar a Juampe y a Benigno tantas noches, aunque no lo admita, le ha hecho un poco de mella en cuanto a los colores de la nación.

Sin embargo, el problema mas grande  ha sido encontrar a Luke quien, aprovechando su invisibilidad, se ha metido en el cuarto de las enfermeras a ver pechos.

“Pero fíjate que texturaaaaaaaaaaaaas.” grita Luke
“No me jodas Luke, que el puto juego es del año 98, que eres un guarro” dice Kroqueta
“Pero da igual, que yo me he visto el canal plus codificao con el peine joeeeeeeeeeer”
“Luke tío que están a 640 por 480 coño”

Juntos ya de nuevo, se disponen a salir. Luke es el único armado con su rifle y va primero, contrario a su costumbre. Kroqueta le ha pillado el gusto al uniforme tras ver las miradas lascivas de las dos recepcionistas, que como en todos los juegos, están buenísimas, aunque algo pixeladas, como el porno demasiado comprimido. La imaginación, de cualquier modo, como hemos visto y bien sabemos todos, hace maravillas.

El ruido del combate se puede oír desde el interior. Cuando llegan al umbral y se asoman, camiones de transporte traen heridos del frente de batalla en los exteriores de la ciudad. Un marine está plantado en la puerta dando instrucciones. Nuestros amigos se acercan  Con la voz típica de marine del starcraft les dice.

“Las defensas de la zona este han caído, todo el personal que pueda empuñar un arma que se persone aquí. Tenemos que montar un bastión defensivo en el hospital y la calle, no hay otra opción.”

“¿Quién nos ataca?” Pregunta alguien

El marine se vuelve, levanta su visera y mirando a la gente dice con los ojos muy abiertos “Zeeeeergs, miles y miles de ellos, el hospital es el edificio mas fuerte alrededor. Toda la zona esta siendo evacuada. Este es el ultimo punto de resistencia de esta zona, debemos resistir.”

Luke se pone delante del marine haciendo un posturón y le dice “No se preocupe compañero, no pasaran por aquí. Estas malditas bestias no tienen nociones de lo que es el combate urbano. No conocen las triquiñuelas de una batalla en las calles, donde la táctica…”

El marine lo mira, así como a Kroqueta y Robe, que silban mirando al techo, y le responde “Tácticas Urbanas ¿Que parte de “Miles y miles” no has entendido?”

Con la risilla de Kroqueta y Robe de fondo  por la fundida que le ha pegado a Luke, el marine sale por la puerta bajándose la visera del casco aunque se llega a oír bajito “Camperos bah…”

Luke, ni mucho menos amedrentado ante el gesto de desprecio, empieza a dirigir a la peña y a dar ordenes, que nadie oye. Finalmente se dirige a sus compañeros y les dice “¿Que tenéis que haga pum pum?”

“Voy a por el goliath, que lo tengo ahí aparcao” dice Robe, y sale seguidamente por la puerta corriendo mientras el ghost ya se ha posicionado y mimetizado y esta buscando un blanco en la niebla, con lo difícil que es eso, porque si al menos fuera negro (festival del humor moment).

Kroqueta, no teniendo nada que haga pum pum, se parapeta detrás de un bidón de basura, esperando que haya un camino libre hacia su cuartel, algo al oeste del hospital. Asoma la cabeza mientras ve a Luke volverse visible de nuevo y decir “Puto reactor Moebius de sus muertos, a ver si me upgradean ya joder”.

“Si, toda la tarde mirando pechos y ahora te quejas de que te falta energía” le indica Kroqueta, mientras usa la mano a modo de visera para taparse los ojos del sol.

En ese momento ve muy a lo lejos, bajando por la colina, como una horda de bichos, del tamaño de un perro gordo cada uno, Zerglings, se aproximan a toda cebolla, mientras que por el otro lado de la calle aparece un AAV-5 Arclite, un tanque de asedio. El tanque se posiciona, saca las patas y cambia el cañon de posicion guardando sus PPG-7 y sacando el 120mm Mjolnir para darle un Mojolnazo a la  horda de Zerglings, aun muy fuera de rango.

Nuestros amigos corren y al fondo de la calle escuchan un ruido metálico renqueante. Un gigantesco Goliath viene cojeando calle arriba y por el sistema abierto de audio del mech se escucha una voz familiar. “Ya voy tíos, cagon la puta, joder, es que estoy algo impedido” dice Robe entre otras blasfemias. “Putos Zergs” grita Luke, poniendo voz de stress en la batalla “¿Te han jodido una pata del cacharro?”. “Ni Zergs ni pollas. Me han puesto el cepo porque he dejado el Goliath en zona de minusválidos” responde Robe, tratando de controlar la maquina de batalla. Kroqueta va hacia el goliath para ver si puede echarle una mano.

Un zambombazo resuena en la calle y hace que todos se giren. El “siege tank” ha disparado a la cada vez mas cercana fila de Zerglings haciendo una masacre. La explosión hace saltar trozos de bichos por todo el largo y ancho de la calle. Kroqueta, fuera de parapeto, es alcanzado de lleno por la onda expansiva que le deja el uniforme como si le hubiera estornudado el hijo de Godzilla y Florinda Chico. Apartándose de los ojos la mucosidad visceral de Zergling, blasfema en 3 idiomas y finalmente concluye.

“Dadme el puto lanzallamas. Me he cabreao”.

De la nada y totalmente gratis, como en las peliculas de Leslie Nielsen, sale un completo uniforme de Firebat de los Hijos de Korhal, a juego con el de Luke y Robe con  las bombonas cargadas y un paquete de tabaco, ducados rubio, manufacturado en Tarsonis.

Suena la música de Benny Hill.

Kroqueta se pone el uniforme el solo, sin maquinaria de apoyo ni nada, haciendo los mismos posturones que hace el ultimo domingo de feria en la caseta cuando se cree que el 500 de la botella de cacique es el numero de saltos por minuto que hay que dar bailando O’Funk’illo. Salta haciendo un ritmillo sobre las perneras que se ajustan solas, se pone los guantes hidráulicos haciendo gestitos con la mano. Baila un poquito el baile del robot, y se pone el resto del uniforme terminando con media vuelta a lo Michael Jackson con tocada pélvica incluida.

Cesa la música de Benny Hill.

Aunque la frase standard tendría que ser “Let´s buuuuurn”, lo que se oye es un clásico “Que la lío compadreeeeeeeeeeeeeee” que grita finalmente, fuera de si, nuestro amigo, una vez enfundado en su suite de combate.

El tanque vuelve a disparar. Kroqueta, impasible, se enciende un cigarro con el disparador del lanzallamas derecho, se bebe un cubata (flambeado, claro) que también ha salido de gratis de la parte izquierda de la cámara y hace media sonrisa con ese gestito tan característico que solo el tiene.

Sin cobertura, sin protección de ningún tipo, viendo como la horda de bestias malsanas se acerca, Kroqueta, cuan portador olímpico del fuego sagrado, levanta su mano izquierda, lanza el cubata, enciende su lanzallamas izquierdo con un estrépito descomunal y, apuntando con la derecha a los zergs, aun lejanos, declama:

A la Asociación de Amigos del Nudillo
que tiene el placer de invitarle a usted
a su fiesta anual que será una bacanal,
una orgía de golpes, de huesos que crujen.
Con plaza reservada en el hospital.
Fatal. Vamos a acabar muy mal.
Golpeo tus nudillos con mis morros.

Es la hora de los mamporros.

A lo que un marine responde “Si tío, to guapo el verso, pero te agradeceríamos que no te tiraras pedacos con el telcom abierto, tío cerdo”

Evocando momentos en un país lejano, recordando esta sensación que ahora le invade sobre un suelo de suaves colores de madera, con bellas mujeres que le miraban con lascivia tras largas noches de alcohol baratísimo, Kroqueta respira hondo…

… y tose.

Hay que empezar a dar caña.