Starcraft2

Ahora nos movemos a otro lado de la ciudad. El espacio puerto civil de esta urbe es en realidad el cuartel general de los hijos de Korhal, o mejor dicho, de lo que queda de ellos. Prácticamente todas las tropas son leales al Marshall Jim Raynor.

El veterano soldado, curtido en mil batallas, cruza por la base entera en su Vulture, seguido de su ayudante. Ambos se detienen ante el edificio utilizado como dormitorio para los pilotos. Jim se baja de su vehiculo, se acerca a la puerta y llama por el intercomunicador.

Un zumbido suena en la habitación. “Teniente, aquí Raynor, debemos ir a la parte este de la ciudad inmediatamente. Hay que salir de esta pocilga YA”.

La respuesta se demora un poco “Si jefe, cinco minutos y bajo”.

Lleva poco tiempo a su servicio, pero Jim ya sabe lo que son cinco minutos para este teniente de navío de transporte. Es por esto por lo que le ha llamado 30 minutos antes, cuando ha sido informado del avance de una pequeña cantidad de Zergs hacia el norte de la ciudad.

Sentado en su moto observa como su corpulento ayudante del 1er Regimiento motorizado ha dejado su Vulture aparcado en la falda de la colina y esta situado de medio perfil mirando al amanecer.

“¡¡¡Sargento!!!” le grita “Deje de ponerse trágico y baje aquí, joder. A ver si consigue que este mozo nos saque a tiempo, aunque sea solo por una vez.”
“Señor, con todo mi respeto, me niego” le responde este, poniendo la pierna sobre su vulture.
“¿Se niega? Dejese de chorradas y venga aquí” responde Raynor, nervioso, sacando una petaca y diciendose para si “Elegí un mal dia para dejar de beber”

“Como quiera señor”

El motorista toca el telcom del edificio y se queda mirando al vacio.
“¿Qué pasa? Ahahahaha” responde una voz.
“Mon, baja ya…” y su voz se pierde en un hilo…  Un dejavu de noches interminables en una calle larga y poco iluminada, observando el lento movimiento de las manecillas de su reloj. Notando como la colonia para molar a las nenas se va convirtiendo en un sudor amortajado por el odio que le produce una espera sin final…
Al otro lado de la linea la voz dice “Kike, ¿eres tu?”
Ante la sorpresa de Jim, Kike mira al cielo y derrama una lágrima.
“Putaaaaaaaaaa, ya bajo, ahahahahaha”

Jim Raynor ha terminado de consolar a su asistente de campo, que se monta en la moto totalmente fuera de si, cuando Mon baja fumandose un cigarrillo, con gafas de sol y las llaves de la Quantradyne APOD-33 Dropship to molona que conduce… ¡¡¡¡45 minutos mas tarde!!!!.

“Podria haber caido el planeta en manos de los Zergs si fuera por usted teniente” le increpa Jim a Mon.
“Engaaaaa, no pasa naaaaa, ahora os dejo yo alli, ¿Dónde vais? ¿Un cigarrito?”
Con resignacion, Raynor coge el cigarro y dice “Elegí un mal dia para dejar de fumar”

Tras una breve explicación de las coordenadas, Mon se enciende otro cigarro y se monta en su nave.

La salida es simplemente espectacular. Sin previo permiso de la torre de control, la dropship sale haciendo una pirula en el hangar sin ningun tipo de contemplaciones. Se salta dos aerosemaforos y el contenido de un cenicero de salpicadero sale por la ventana. Todo esto al mismo tiempo.

“Mon cabronazo” dice de pronto Kike volviendo en si “No conduzcas asi, que nos vas a matar”
“No pasa naaaaa, que yo controloooo”

La nave de transporte corta el viento a una velocidad de vértigo en comparación a lo que son estos lentos vehículos normalmente.

En el radar del Dropship de Mon aparece un espectro de señales desconocidas provenientes del norte de su posición.

“Kike, putaaah, ahaha” dice Mon “Sientate ahí y dime que ves”

Kike se sienta y mira la pantalla “Un circulito rojo, no dos, no tres, mmmm muchos circulitos rojos”

Jim Raynor se acerca a la pantalla y subitamente dice “Zergs. Eso son Zergs. Tenemos que pedir refuerzos”

“Naaaah” Dice Mon “Eso los ponemos a caldo nosotros”.

“Mon no jodas” responde Kike “¿Qué les vas a disparar a los Zergs con esto? ¿Cigarros?”

“Callaaaah, putaaaah. Esto tiene metralletas montaaas arriba hahahaha” dice Mon

“Pero teniente” dice Raynor “Usted sabe que no es reglamentario llevar armamento en una nave de transporte”

“Pos si no te gusta, te bajas hahahaha” le responde Mon

Jim Raynor prefiere no decir nada. Después de escuchar lo que Kike le ha contado en los 45 minutos que han esperado a Mon, tiene en lo que pensar y vagamente susurra.

“Elegí un mal dia para dejar de esnifar pegamento.”

Raynor se pilla un bote de superglue liquido (con un par) y se lo esnifa a la vez que sigue pensando que aunque algo pillados, pero acaba de encontrar los tios que buscaba. Esta es una historia de locos de todos modos. Mejor estar con los más grandes.

“Bueno Mon, dime donde estan las metralletas esas” dice Kike.
“Sube por la escalera esa hahaha” le dice Mon “Y tu, jefe, por la otra”

Jim Raynor se dispone a subir por la escalera cuando un objeto llama su atención.

“Teniente” dice
“¿Que pasaaaa?” le responde Mon
“¿Por qué tiene usted aquí una pala colgada?”
“Mejor no pregunte, señor, no le gustaría la respuesta” le dice Kike arqueando una ceja.

Totalmente confundido y sintiendo que los efectos del pegamento se le están acabando, Jim Raynor se saca una bolsita de un bolsillo y dice:

“Elegí un mal día para dejar de comer pipas peladas”

Kike y Jim Raynor se meten en las dos cabinas “custom” que tiene montadas la nave de Mon. En cada una de ellas hay una ametralladora multitubo montada sobre dos ejes giratorios.

Es solo una pequeña avanzada que parece huir del lugar de la batalla principal. Lo primero que puede ver Mon son dos mutaliscos muy heridos que, aunque sanan lentamente, vuelan más a la deriva que otra cosa. De todos modos, poseidos por una mente que no los tiene en cuenta, los mutaliscos atacan frenéticamente a la nave de Mon. Éste esquiva a ambos y sus disparos en una maniobra evasiva, mientras Jim Raynor y Kike intenta hacer blanco en ellos.

“Mon, no pirulees, cabronazo” grita Kike.

“Callaaaah, putaaaah, que nos van a daaaar” le responde Mon.

Uno de los mutaliscos es despedazado por una ráfaga de Jim Raynor, mientras que el otro huye no sin llevarse una buena masa de plomo desde la metralleta de Kike.

Enfrente de ellos un Overlord se empieza a acercar a la nave junto con otros 2 mutaliscos. El primero de ellos es barrido por las ametralladoras y el segundo pasa tocando a la nave, que se desequilibra y ladea enfilando al Overlord.

“Putos bichos” dice Mon

Sin pensárselo dos veces, nuestro rubio amigo levanta una presilla y pulsa un botón. Inmediatamente un punto de mira rectangular se enciende encima de su HUD.

“ChipGuns activated” suena una voz femenina.

Desde las entrañas del Overlord comienzan a salir 4 hidraliscos que valiéndose de sus garras trepan por encima de la enorme bestia alienígena.

“Joder, joder, eso no valeeeee” dice Kike
“Callese sargento y dispare” dice Jim Raynor

Los hidraliscos, con mayor rango que las dos ametralladoras, comienzan a abrir fuego con una lluvia de espinas que Mon consigue a medias esquivar. Algunos proyectiles impactan en la nave.

Como movidos por un sentimiento simultaneo. Mon, Kike y Jim Raynor abren fuego. Las enormes balas de las dos ametralladoras multitubo junto a los proyectiles planos y cilíndricos que salen del frontal de la nave, disparados por Mon, hacen saltar trozos del lomo del Overlord, aunque no dañándolo en exceso. Uno de los hidraliscos es derribado por una ráfaga y se precipita al vacío. La nave gira tras la primera pasada y vuelve a enfilar al Overlord, cuando Mon ve al Mutalisco que tocó la nave, que viene de vuelta.

“Disparad a los del Overlord” dice Mon “Yo me encargo de este”

“Pero Mon como coño le vamos a dar si uaaaaaaaaaaaah” grita Kike al invertir Mon la nave repentinamente.

Con la sangre subiendo a la cabeza en -1.6 G, Mon abre fuego con sus ChipGuns gemelas sobre el mutalisco, que debido a la alta cadencia de los disparos, no acierta a impactar contra el transporte. El Mutalisco se revuelve en el aire, justo cuando Mon endereza la nave al pasarlo por un costado, y se encuentra con una ráfaga doble de ametralladoras que lo destruye.

En el Overlord, ya bastante más tocado, quedan dos hidraliscos, puesto que Kike ha derribado a uno en la anterior pasada. La enorme bestia, torturada por las rafagas de disparos y por las garras de sus “jinetes” en el intento de no caerse, comienza a vacilar en sus movimientos para mantenerse en el aire. Abriendo fuego de nuevo, los tres tripulantes de la nave derriban al penultimo hidralisco.

“Veras tu este último” dice Mon “Alla voy putaaaaaaaaah”

“Moooooooooon que se te va la ollaaaaaaaaaaaaaaaa, cabróooooon”  grita Kike, mientras Mon enfila al Overlord a toda velocidad entre fuego de ametralladoras, ChipGuns y espinas alien.

El impacto es simplemente espectacular. El morro plano de la Dropship arranca al hidralisco del lomo del Overlord que, con un gruñido profundo y desgarrador cae moribundo al vacío. El hidralisco, con sus 2.5 metros de altura, rebota desde la parte delantera de la nave hacia la cola, aturdido por el impacto.

Sin embargo, en el último momento, por su instinto animal de supervivencia, el alien, de un zarpazo, se agarra a la parte trasera de la nave de Mon, que se escora y comienza a entrar en barrena. La bestia afianza la segunda garra a la derecha de la nave y empieza a reptar,  subiendo, mientras Mon es capaz de enderezar la nave y acelerar. Perturbado por la enorme velocidad, el bicho pega todo su cuerpo a la nave y sigue reptando hasta que consigue equilibrarse.

Pero cuando levanta la cabeza, dispuesto al ataque, lo que ve son los seis cañones de una ametralladora multitubo enfilandole y por encima a un tipo fuertecito con perilla con una mano en un pulsador, con el sol de fondo y las nubes a sus pies, se quita las gafas de sol, guiña suavemente un ojo y dice.

“Rock and Roll”

La nave se aleja en el atardecer rumbo este…