Una semana más el Maestro Duncan nos habla de un juegazo, os dejamos con él:

Es Mucho. Un Juegazo del 96-97, con gráficos, que si bien molan mucho, se
han quedado muy viejos. A primera vista, nadie adivinaría el PEDAZO de juego de
ROL que se esconde debajo de todos esos píxeles gordos (la hoja de personaje es
simplemente impresionante). POTENCIA, señores. Completito, completito. Yo en
realidad, lo descubrí muy tarde, hace un par de años, y no veas las pedazo de viciadas
que me he pegado desde entonces.
Fallout
Lo que más me impresionó es que estás solo, no sabes que hacer, está todo destruído, y tú lo único
que tienes es una lanza, y tienes que cruzar un desierto en plan Mad Max lleno de
bichos y mamones que quieren matarte. ¡Y además NO TIENES TIEMPO! La acción
empieza en un Super Refugio Nuclear enorme en el que vives. Tus padres tuvieron
tiempo de esconderse justo antes de que explotara el Gran Pepino Celestial (atómico),
y la biosfera de la tierra volara en pedazos. Tú y tu comunidad estais muy tranquilos
ahí dentro, pero se ha jodido un chip (¡analógico!) para purificar el agua del
complejo, así que te toca irte por ahí a buscar uno. Con un cuchillo, una pistola, y
alguna indicación vaga de donde encontrar otro Refugio Enorme de esos, te sueltan, y
a buscarse la vida, ¡Y date prisa, JODER, que sinó tus compadres se mueren de sed!

Tu PJ va recorriendo un mapa enorme, y se lleva su tiempo. Cuando tienes un
encuentro, o entras en una ciudad (o cuando te da la gana, vamos), vuelves al modo
de personaje, y ahí el tiempo no pasa tan rápido. Lo que me pone realmente palote de
este juego es que lleva una inteligente mezcla de turnos y tiempo real.
Cuando no estas combatiendo, el juego es en tiempo real, y la peña se mueve como le da la gana
y todo eso. Se parece un montón al Diablo. PEEERO, cuando es la hora de las tortas,
el juego de repente se vuelve por turnos à la UFO, y tienes tus puntos de movimiento
para hacer cualquier cosa (desde disparar hasta pillar cosas de tu mochila). Las
batallas se ponen super tácticas de esta manera, molan Mogollón. El terreno está
dividido en hexágonos (aunque no se ven).
Fallout
Es la caña. Vuelta a trueque, señores, y los Pjs no son tontos. Las monedas son
chapas, y el material es escaso. Las balas son preciosas (al menos al principio), y
cada tiro que fallas duele un montón. Al principio eres el más pena, pero si te lo
curras, puedes llegar a ser el Master, y además puedes reclutar compañeros para
repartir más leña. El juego tiene montones de armas diferentes, y como es de rol, pues
también puedes robar, acechar, reparar, curarte, apostar, hablar con la peña (a la que
puedes caer bien, mal, o peor, según lo que respondas) y toda una serie de movidas
cremudas (hasta te puedes ir de putas, joder!). El juego cambia radicalmente según el
personaje que te hagas. Puedes hacerte el típico tanque pegapalos, o un colega que va
en la sombra acechando (en realidad, un poco duro, dado que todo es desierto). ¡Pero
lo mejor es que si no tienes mucha inteligencia, los diálogos cambian un montón!

Con mucha inteligencia, puedes pirulear a la peña, pero con poca, apenas serás capaz
de hablar:
Buenos días, extranjero.

¡Nnhhg!

Tiene un montón de quests, aparte de la principal. Y como es completito,
también tiene un sistema de reputación, así que si eres un chico malo malo, pues la
gente te va a tirar piedras. El juego es duro, brutal, y gore (como en la peli de 300), y
la verdad es que los gráficos, para ser un montón de píxeles como pastillas de jabón
Magno, es de lo más duro que he visto por ahí. La gente vuela en pedazos con las
granadas, y si enganchas a uno con una ametralladora (y sacas unos cuantos críticos),
el resultado podría colgar del escaparate de una carnicería. Puedes partir a alguien por
la mitad con un machete y todo. Para ponerse INDOMABLE, oiga. El juego está
lleno de gangsters, casinos, putas, escorpiones gigantes, perros y drogadictos (eso sin
contar a los mutantes radiactivos), así que da una imagen de lo más realista de la
condición humana en un ambiente semejante.

Fallout
Un juego carismático al máximo, donde la tecnología y las movidas son en
plan años 50, pero futurista, con ordenadores gordos de válvulas de vacío, y pistolas
de rayos en plan Buck Rogers. La crudeza del juego contrasta un montón con la
estética ‘cartoon’ del interfaz, y la música y los videos son en plan documental
americano de ‘en caso de Catástrofe Nuclear, cúbranse la cabeza con una manta
(verde)’. Vaya POTENCIA. Si algún primate que lea esto no ha jugado a este pedazo
de juego, le recomiendo encarecidamente que lo haga enseguida. Joder, es mucho. No
importa si no vuelve a dormir en dos meses, eso será mucho más sano que no hacerse
este juegazo. Mr. Camarena (a.k.a. el Jefe) sabe de lo que hablo, evidentemente.

Fallout