SJarcraft. Capitulo 14. Verde que te quiero verde.

Storm despierta en medio de la jungla muy magullado. Su armadura no ha sufrido muchos daños después de volar por medio bosque por el impacto del ultralisco, pero eso no quiere decir que esté bien, y mucho menos a salvo.

Tras andar algunos metros recupera su ametralladora. Aun funciona. Intenta orientarse y escucha en la lejanía una enorme explosión que ilumina el bosque. A su izquierda oye dos gruñidos. Dos enormes zerglings lo han visto. Sin pensarlo, apunta al más cercano y empieza a abrir fuego. Consigue destrozar a éste cuando su ametralladora se encasquilla. El segundo esta muy cerca, como a 30 metros y corre muy rápido. Saca su pistola y apunta cuando advierte que un tercer zergling ha salido detrás de un árbol a unos cien metros del que ahora se precipita hacia el.

De pronto, se oye un chasquido casi inapreciable y el zergling mas cercano cae atravesado por una flecha justo entre los ojos.

Storm vuelve a darle a sus pulsadores más por vicio que por instinto y dispara su pistola vaciando el cargador sobre el tercer zergling. El animal herido en varias partes salta hacia el arma arrancándola de la mano. El Marine es derribado en el impacto pero debido a la reacción de la droga en su cuerpo se levanta rápidamente. Cayendo a un claro circular, donde se eleva una solitaria palmera, el Zergling, escupiendo la pistola, se levanta sobre sus extremidades traseras y abre los brazos, dispuesto al combate cuerpo a cuerpo.

Nuestro amigo levanta su visera y un brillo como el de Moriarty en Willy Fog se percibe en su ojo izquierdo. Comienza a correr hacia el Zergling agarrando su rifle pero por el cañón. El Zergling lo espera con sus garras preparadas para reventarlo elevándose en toda su estatura. La distancia disminuye entre ambos enemigos. Storm grita, el Zergling gruñe y babea, y finalmente, a escasos metros del alien con el pesado rifle de asalto levantado… el marine hace una finta que despista a su poderoso enemigo y se lanza al suelo.

Momento de muchos cambios de cámara, arena volando en slow motion y acordes Mi,Re,Do,La,Mi en guitarra eléctrica con doble bombo de fondo. Escena molona. Impacto.

El crujir de las dos articulaciones principales de las patas del alien es solo comparables al aullido que la bestia emite. Pasando a su victima arrastrándose por el suelo del llano que rodea a la solitaria palmera, nuestro amigo se levanta y, sin girarse, desbloquea con parsimonia y delicadeza su ametralladora. Los aullidos del Zergling arrastrándose sobre sus manos hacia el soldado están cada vez mas cerca. Storm expulsa el cargador del rifle. El alien se sigue acercando gritando de dolor, rabia y odio. El marine mete un nuevo cargador. El alien esta muy cerca suya, puede sentirlo. Se saca un cigarro y mientras lo enciende, sin girarse aun, apunta hacia atrás el rifle a una mano y abre una descarga cerrada. La bestia levanta su garra.

Silencio. El Zergling esta muerto. Calada profunda y me molo mucho interno.

Storm se queda mirando sorprendido al segundo Zergling atravesado por lo que a todas todas parece una flecha. Un ruido a su derecha le despierta de sus cavilaciones, apunta, pero no hay nada. Recuperando la pistola, la sujeta a una mano mientras con la otra apunta con el rifle. La jungla le rodea, silencio. Oye ruidos y crujir de ramas. Apunta hacia arriba, hacia la derecha, hacia la izquierda. Los ruidos lejanos de la batalla aun se oyen.

“Jo jo jo jo” rie una voz “¿No me ves? Ji ji ji ji. Tranquilo, soldadito, no voy a atacarte, aunque respiras tan fuerte que podría darte en la oscuridad” suena la voz en algún punto de la arboleda “Los zergs son malos, destruyen y pudren los arboles y yo amo a los arboles”.

Storm esta tremendamente confundido. La voz suena humana, rara, como a través de un filtro (de paso baja con una función de Fourier, piensa nuestro amigo) pero le resulta familiar. Sin dejar de apuntar vuelve a orientarse y comienza a andar.

Otro crujir de ramas, el marine se para con todos sus sentidos alertas menos el del olfato porque se ha dado cuenta que ese ultimo rajonazo que se acaba de soltar ha sido también el ultimo aviso. ¿Donde estará la cuarta planta en este bosque?

Continúa andando y puede sentir la presencia del extraño, corriendo por los arboles, saltando de rama en rama, pero aun invisible. Intenta mantener la calma. Be cool homeboy, el que mata a tus enemigos no puede ser enemigo tuyo, be cool.

“Ji ji ji ji” se oye de nuevo la voz “¿Vasss a jugar con tus amiguitos los soldaditos?”

“No se quien o qué eres, pero te agradezco tu ayuda. Si quieres, puedes venir a echar una mano.Yo no eh ponná, pero las cosas están bastante mal algo mas allá y no creo que puedas ser invisible todo el rato.”

“Si no es por mi, soldadito, los Zergs estarían comiéndose la base ahora mismo. No puedo ser invisible todo el rato pero puedo serlo lo suficiente” dice la voz, esta vez muy cercana a el.

A su derecha se materializa un tipo curioso. El pelo corto y una perilla, de un metro ochenta y algo de altura y vestido de verde y azul, armado con un rifle Canister, un arco y lo que parecen dos espadas curvas en vainas recamadas con runas feanorianas. Se ríe teatralmente con un repetido “ji ji ji” a la vez que mueve los hombros.

“Hola soldadito” le dice el recién llegado “¿Tienes miedo de la naturaleza?¿El hombrecito del bosque te asusto?”
Storm se levanta la escafandra y el desconocido cambia su cara al encontrarlo negando con la cabeza.

“Mmmm, yo te conozco, ji ji ji” le dice a media risa.

“Eres un friki y un ganfas” dice el marine ante la sorpresa del desconocido “Solo tu podrías estar vestido de elfo de los bosques hasta en el puto Starcraft, Benigno”