SJarcraft. Capitulo 16. El poder, la maldad.

La niebla se aclara, el humo se disipa. En el aire Alex continúa disparando contra un mutalisco, que revienta. Todos sus wingmen han caído y ahora solo queda él. Detecta varias naves amigas entre las que reconoce el Crucero de Batalla de Duncan, que sigue haciendo estragos contra la ofensiva zerg.

“Tsss mas bichos” afirma tajantemente nuestro piloto.

Mientras tanto en tierra Kroqueta y algunos marines que quedan siguen manteniendo posiciones gracias a un bunker que Machinet ha construido. Robe dispara en su Goliath y Luke desde los arboles (de hecho sigue en el mismo). Por la izquierda aparece Storm junto con un tipo vestido de verde que se parece ¡al Camarena!

El fuego de cobertura les permite volver a los ya dos bunkers hechos por Machinet, que es una joya de SCV. Un enorme hidralisco sigue disparando sus venenosas espinas contra la trinchera donde se encuentran nuestros amigos.

De pronto por la derecha se empieza a oír un ruido trepidante, aplastante. Los marines centran sus puntos de miras en la maltrecha jungla. El Battlecruiser recoloca sus cañones. No podrán aguantar otro ultralisco más.

El ruido aumenta. Las hordas de zergs se acercan. El hidralisco sigue liderando a sus tropas mientras abre fuego, por imposible que esto pueda parecer. Algunos marines gritan. El fuego se intensifica hasta límites épicos, irracionales. Una pelea de rayos de los GiJoe es una puta mierda comparado con esto. A Hugo se le están acabando las balas e insulta a los Zergs. Es casi tan efectivo como el cañón. Las trazas de las balas, el humo de los lanzagranadas, las espinas aliens clavándose en tierra, madera, metal y carne. Las llamas creadas por fuego y explosiones. En este punto, la batalla se esta volviendo de parte de los Zergs a pesar de la destrucción de su abanderado. La tierra sigue temblando.

Hugo se da cuenta que su munición está finalmente agotada. Después de la explosión creada por el impacto del disparo del Cañon Yamato de Duncan, se ha quedado en un barrizal en el que sus cadenas patinan. Dos hidraliscos se acercan a su posición. Hugo ve impotente sus monitores de munición. Enfoca su mirada en los dos monstruos que cuidadosamente se sitúan en posición, dispuestos a acribillar al tanque. Concentración Home Boy.

“Vamos a bailar nenas”

Mirando hacia su sistema de audio abre los altavoces al exterior y pulsa PLAY.

One, Two, Three O’clock, Four O’clock rock,
Five, Six, Seven O’clock, Eight O’clock rock.
Nine, Ten, Eleven O’clock, Twelve O’clock rock,
We’re gonna rock around the clock tonight.

Hugo mete la marcha atrás y el tanque comienza a derrapar soltando una montaña de barro, tierra y piedras sobre los dos hidraliscos que intentan cubrirse. El tanque bambolea de un lado a otro siguiendo los compases de la musica.

Put your glad rags on and join me hon’,
We’ll have some fun when the clock strikes one.

Un nuevo acelerón en el estribillo. El tanque sigue girando sobre su eje cada vez más profundamente debido a que de vez en cuando la cadena agarra. Uno de los hidraliscos empieza a retroceder.

When the clock strikes two, three and four,
If the band slows down we’ll yell for more.
A Hugo se le pone cara de pa chulo mi pirulo y dice.

“Yell for more!!! Te va cagá”

De pronto, cambia una de las cadenas de sentido lo cual hace el que el tanque agarre en ese lado y cierre medio giro. Justo en ese momento cambia la otra también, pisando a fondo en el momento en el que enfila a los dos hidraliscos que, cegados por la montaña de escoria que Hugo ha soltado al ritmo de Bill Haley and the comets, ni siquiera han oído venir el tanque.

El Siege Tank de Hugo hace un gazpacho rockanrollero modelo del 55 con los dos hidraliscos pasando por encima de ellos. Rapidamente vuelve a su modo de asalto una vez Machinet ha tenido tiempo de recargar sus depositos de munición.

“Joderrrrrr. Aquí todo el mundo mola, comenta y critica pero el que se lo curra todo soy yoooooooo” dice el eficiente SCV que, ante los niveles de batalla campal que esta alcanzando la contienda, no tiene tiempo ni para cagar. Una vez ha terminado de recargar el tanque de Hugo vuelve a reparar el bunker y una torreta.

Una sombra oculta el cielo. La trepidación se convierte en terremoto. Los marines gastan sus últimos cartuchos, granadas y todo lo arrojable. Vuelan letrinas, retretes, camas plegables de dos cuerpos, cuadros de bosques y perros de porcelana de esos hay en casa de los abuelos. Kroqueta ve sus bombonas en reserva y recuerda sus tiempos de conductor en el planeta tierra.

Desesperado ante la falta de combustible agarra un rifle de un soldado caído en combate, se enciende un puro y se coloca para esta foto (thx Jas).

Kroqueta

Hace unos tiritos y consigue llegar hasta boxers, o sea hasta donde esta machinet, el cual le recarga las bombonas a la vez que repara un búnker y mea detrás de un árbol.

Storm continúa disparando frenéticamente sin darse cuenta que se le acabaron las balas hace rato. Benigno apostado en una rama hace posturones a lo Legolas y sigue soltando flechas de su carcaj mágico cuando, en ese momento, la trepidación se abre paso a través del bosque con un grito inconfundible.

“Demarraje Foreveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer”.

El hidralisco que dirige el ataque Zerg se gira, horrorizado, mientras ve como desde el aire, en un salto homérico sin precedentes, un enorme Marine con dos latas de cervezas conectadas vuela a cámara lenta hacia su posición. De uno de los tubos sale birra a toda presión que crea un bonito efecto de arco iris a lo mi pequeño pony (o en este caso, a lo mi precioso percherón), debido a las luces de las explosiones y el fuego. La vida del alien pasa por su cabeza: Hatchery, “S”, “H”, eso es todo, y ve como el enviado de la muerte cae sobre el.

Las hordas retroceden. Los marines gritan de alegría. Kroqueta levanta el brazo en señal de victoria, pero sin apagar el lanzallamas, que quema una rama, cuyo resto le cae encima. Storm, siempre atento y aun sin balas, cubre al recién llegado, que ha aplastado al hidralisco con un golpe que haría la envidia del increible Hulk. Crujen algunas rodillas alien más por el camino.

Desde el cielo la sombra cubre el bosque por fin y una onda de fuerza se dispara contra los centenares de zergs que se desbandan.

“Moriiiiiiiiiiiiid, muahahahahahahahahaaaaaaaaaaaa. Retorceos ante la furia desde el cieloooooooooooo. Sentid en vuestras entrañas el dolor de la radiación sublime y destructora. Odiad, odiad y morid. Habéis pecadoooooo y pagareis por ello bestias inmuuuuuundas. Yo, ahoraaaa, para vosotros, soy el dios del dolor y el miedo. De nada os servirá ocultaros de mi porque yo todo lo veo, todo lo siento, todo lo decido. Desesperaaaad en un sufrimiento sin final hasta que vuestras entrañas decidan por vosotros que ha llegado la hora, de moriiiiiiiiiiiir”

Los zergs se retuercen en el suelo mientras un enorme Buque Cientifico despliega sus pantallas de radiación hacia la horda. Muchos revientan en el acto, son destruidos o atacan a los de su propia especie en una locura colectiva. Muchos Zergs que se habían escondido en la tierra aparecen en todos los monitores y son barridos sin compasión. Algunos revientan antes de desenterrarse

“Que mortalllllllllllll, si joder!!!!” se oye la voz de Duncan “Maligno, coleeeeega, eres el mejor”.

“Os lo agradezco, Maese” responden desde el buque “Joder, volved a meted los putos monos en la jaula, jodeeeeeer, el mono yonki, quien lo ha soltado, que se va para el minibar, joderrrrr, cogedlooooo.” y la voz se pierde en la linea del Telcom.

Las hordas, afectadas por la onda radiactiva del buque de ciencia, se retiran por el bosque. Los marines, tanques y unidades de tierra continúan en su persecución. En el aire Alex, en su wraith aun invisible derriba un último Overlord, aumentando así aun mas el descontrol de la horda alienígena que sin ningún tipo de orden se desperdiga por el bosque y son cazados impunemente.

Una nueva batalla ha terminado. Por el fondo, indiferentes a todo, un marine y una medico vuelven lentamente hacia la zona de batalla. Ella le ayuda a caminar, el lo flipa mucho.