Así soy. Primero me meto con un juego relativamente moderno, y luego me pego un quiebro que no veas y me pongo con un juego que tiene 13 años, chavales. Pero qué juego. El juego culpable de tantas y tantas horas desplazadas que debería haber aplicado a mis estudios (en aquel momento me pareció una buena idea), y de tanto morbo, sudor de mermelada de moras experimentado por este pequeño ente larval cósmico polidimensional que os habla.

Cualquier simio evolucionado que se deje caer por aquí argumentará que el Master of Orion es el MEJOR de todos los juegos hechos de conquistar la Galaxia y así alimentar al PEQUEÑO ser Megalomaníaco que habita en cada uno de nosotros. Cierto es, y quiero comentarlo un día de estos, porque no veas la caña que le he dado durante AÑOS. Pero este juego, aunque más simple, me gustó especialmente por lo Vasto del setting. Aparte de que tiene (un poco) de más historia, y las razas están más curradas, aunque luego la forma de jugar de todas ellas es la misma. El Árbol de Investigación MOLA TODO, porque en lugar de ponerte anodinos “Missile Jammer Mark IV”, se inventan nombres y tecnologías, y además, para qué negarlo, los gráficos tienen mucha clase, y los trasfondos de las distintas razas molan mucho. Y me molan todos los sprites chulos que tiene, y que el espacio del juego sea en 3D.

 

Lo cachondo de este juego es que hay nada menos que 21 razas de alienígenas diferentes que escoger, ¡y ninguna es humana! Hay de todo, desde lagartos inteligentes con tres piernas (?) hasta seres gaseosos en plan ‘mente nube’. Muy original. En realidad, es todo básicamente cosmético (aunque a mi me mola todo, evidentemente), porque las razas son casi iguales. La única diferencia así notable es que cada raza tiene una habilidad especial para hacer cosas más rápido, o para jorobar extraordinariamente a los contrincantes del juego. Las naves de cada raza son diferentes, y se equipan usando una serie de ’slots’ (cuanto más grande es una nave, más cosas le puedes poner), donde se colocan tecnomódulos molones que son el resultado de nuestras investigaciones sobre el tema en particular. El número de naves que podemos tener es función de las colonias que poseamos, así que nada de super flotas con cientos de naves (como en el Master of Orion II), lo cual es un rollo, pero por contra aquí las naves son bien GRANDES, por lo que también mola.

 

 

El juego es por turnos (o días), y tenemos la opción de hacer que pasen de uno en uno, o dejar que pasen hasta que hay algún evento interesante (se termina de construir una nave, o hay un combate con alguna de nuestras naves). En medio de una lucha, la energía y los escudos de nuestras naves están limitados al día en cuestión, y hay que esperar al día siguiente para que se recargue todo, lo cual le da un tinte un poco duro a los combates, está mortal.

 

El mapa estelar está en 3D, y puedes rotarlo y moverlo hasta que tu corazón estalle de gozo ante tan magnífico espectáculo. Hay caminos hiperespaciales entre las estrellas, que son los que nuestras naves usarán para ir de un lado a otro de nuestro Imperio Galáctico en ciernes. Pero eso no es nada, porque cuando seleccionamos una de tantas estrellas en nuestro cúmulo globular particular, ¡Oh, Sorpresa!, ¡La vista de sistema también es en 3D! Podemos observar nuestras naves, los planetas del sistema, la estrella correspondiente, y los puntos de salto. Las luchas entre super naves en un sistema pueden ser muy épicas, sobre todo porque los efectos gráficos de las distintas armas están tope de currados, y los sonidos (pam, pum) de las mismas motivan mogollón.

La gestión de tus colonias planetarias es excepcionalmente simple. Hay básicamente tres tipos de estructuras, las agrícolas para crear comida, y que los colonos puedan comer, las industriales, que te permiten construir cosas (como más estructuras) más rápidamente, y las de investigación, que te ayudan a avanzar en el árbol y a construir temazos más potentes. Los planetas pueden ser desde muy chicos hasta enormes, con montones de slots para construir cosas. Como el árbol de investigación es super grande, pues hay muchas estructuras diferentes que podemos construir en tierra que dan al planeta distintas habilidades, como repeler bombardeos orbitales y todas esas movidas. En realidad, cuando tienes un montón de colonias, resulta complicado llevarlas todas para adelante, sobre todo cuando la galaxia es super grande. Para eso puedes decirle a la IA que lo haga por tí, pero no hace muy buen trabajo. De hecho, dicen hay que meterle un parche para que la IA sea al menos un poco divertida, lo cual prueba sin lugar a dudas que soy un paquete, porque sin el parche la IA me ha dado unos palizones que no veas.

VAYA pedazo de musicones que se montaron esta gente en su día (The Logic Factory). Hicieron otro juegazo llamado The Tone Rebellion que era muy curioso, una especie de Estrategia en Tiempo Real Mística. Y vaya musicones tiene, chavales. Para conducir son la caña. Y los del juego que nos ocupa, pues también.

 

La cosa es que aquí se supone que comento LOS MEJORES JUEGOS DEL UNIVERSO, pero en realidad lo que hago es comentar los juegos que me han puesto especialmente palote, y se da la circunstancia de que el conjunto de los juegos anteriormente mencionados está dentro de los que me ponen cachondo. De todas maneras recomiendo este juegazo porque tiene montones de Carisma.