Iba a comentar el Max Payne, porque vi la película la semana pasada, y aunque sea un rollo comparada con el juego, pues me puse brutus viéndola. Lástima que mi copia legendaria del juego estaba destruida, y no instalaba. Argh. Volví a conseguirlo el día siguiente, pero no fue lo mismo. En ello estaba, cuando ayer buscando por una de mis múltiples pilas de CD’s llenas de datos todológicos, cuando encontré el CD del Tone Rebellion.
Joder, qué recuerdos. De los creadores del Ascendancy, un juego que puede definirse de alguna manera como Estrategia Mística en Tiempo Real. Es una especie de pseudo-RTS en 2D con un sistema de juego bastante único, y errr… inusual, digamos. Pero es uno de mis juegos oscuros predilectos, porque es muy raro.
La cosa va de que existe una especie de movida espiritual llamada Tono (hidro-energía mística blanco azulada), de la que se crea una especie de cacho de tierra que va flotando por el espacio. Dicho pedrusco está habitado por unos seres mistico-mágicos llamados flotadores, que son como pelotas con tentáculos. Bueno, pues estas pelotas están pacíficamente haciendo lo que quiera que hacen las bolas con tentáculos civilizadas, cuando viene una bestia gorda llamada Leviatán, y empieza a reventarles las bolas, valga la redundancia, para chuparse el Tono. Al final lo que pasa es que la tierra esta se divide en muchos cachos, y por razones tónicas los flotadores que sobreviven evolucionan a cuatro tipos diferentes de pelotas flotantes. Cada una representa un tipo de ’sustrato’: Entidades Físicas, Supernaturales, Etéreas y Naturales. Hay una relación piedra-papel-tijera entre ellos, por ejemplo, los entes físicos vuelan en pedazos a los supernaturales, pero son destruidos fácilmente por los seres naturales, and so on.
Empezamos con uno de los cuatro (se puede jugar en multiplayer cooperativo y nuestros colegas cogerán los flotadores que queden, y también podemos luchar entre nosotros), y tenemos que ir limpiando de agentes malotes del Leviatán nuestro pedazo de isla, e ir buscando la manera de llegar a las islas adyacentes para seguir volando bichos en pedazos. Cuando limpiamos todas las islas de lo que fuera nuestro mundo, ganamos. Durante el viaje vamos pillando relíquias y artefactos que, colocados correctamente en zonas que vamos encontrando, nos van revelando la historia de estas curiosas pelotas.
¿Cómo se juega? Tenemos cierta cantidad de flujo de ‘Tono’ (las granjas del Warcraft, vamos), que nos permite sacar flotadores y edificios. Hay repartidas por las islas piscinas de ‘Tono’, que debemos pillarnos para poder seguir construyendo cosas y sacar más flotadores (aparecen espontáneamente si tenemos suficientes puntos extra de flujo tonal). Podemos construir una serie de estructuras en sitios donde el Tono afluye a la superficie, para crear pelotas blancas de estructura tonal, que sirve para construir cosas, pelotas rosas de tono mágico, que sirve para poder teletransportar los edificios (eso mola, cuando vas de isla a isla, no hace falta construir más edificios, puedes hacer un drop con toda tu base en la boca de los malos), y tonocristales, que son la gasolina de tus guerreros, que salen de edificios especiales que van evolucionando y creando Flotadores-Guerreros más Poderosos (que además ganan experiencia). La estrategia del asunto radica en tener suficientes guerreros para defenderte, pero conservar trabajadores, que son los que van reponiendo los tonocristales a los edificios de combate (los flotadores vuelven a recargarse de vida y Poder) y arreglan las estructuras dañadas. La medida con la cual vamos teniendo accesos a pelotas y edificios más Potentes es el número de puentes con otras islas que vamos creando. Hay también una especie de gráfico con el clima que de las fuerzas en juego, si eres de sustrato físico, tus muchachos serán más fuertes cuando el medidor diga que estamos en el día del plano físico, lo que le añade más estrategia al asunto.
Lo que me gusta de este juego no es solo la manera poco convencional que tiene de implementar un RTS, sino que los gráficos, los sonidos, las animaciones, y muy especialmente la música (es UN PASOTE), están hechos con artesanía de la de antes. Tiene montones de detallitos que molan mogollón (como que cuando le das a la pausa es un ojo que se abre o se cierra, esas tonterías tan fundamentalmente originales me ponen Indomabile qual piùma al vento), y los gráficos son alienígenas, lo cual tiene su cosa. Hablamos de bichos tono-mágicos y un Universo donde ni siquiera tiene que haber humanos ni nada de eso. Como pasa con el Ascendancy, se nota que se le ha echado un camión-cisterna de unidades imaginativas.
Es interesante, la verdad. He estado mirando un poco por ahí y aún se vende por Internet, me parece. Por the-underdogs.info hay un link a una tienda virtual donde te lo mandan por correo, pero dudo que tengan existencias hoy en día. Además, conseguirlo en español debe ser imposible. De todas maneras, la empresa que lo creó, ‘The Logic Factory’, es un fantasma de lo que solía ser (que tampoco es decir mucho). Tienen una web, pero ya está. El próximo, Max Payne, a no ser que me de algún otro tecno-magneto-revival con otro juegazo de mi juventud temprana.
el estimpa
Octubre 28th, 2008 at 7:34 am
Chachi, pero es verdad que tiene pinta de ser un puñao de raro eso. Yo ni lo había oido vamos.